Salón Q-3 Hacienda La Soledad: el patio de los olivos donde el invitado VIP descubre el monograma bordado en el mantel antes que el sommelier descorche el vino de Parras
El Salón Q-3 de la Hacienda La Soledad es el salón principal de una hacienda virreinal restaurada del corredor de los olivos de Querétaro: patio central de 1,800 metros cuadrados empedrado con piedra de río, capilla privada del siglo XVIII con retablo de oro y virgen de marfil, sala de protocolo con chimenea de cantera labrada, comedores adjuntos con capacidad para 220 comensales sentados, 28 habitaciones para invitados VIP, caballeriza con pesebres de cantera, jardín amurallado con naranjos y fuentes coloniales, y acceso privado por la carretera a Amazcala sin cruzar el centro histórico. Aquí corren las galas ejecutivas de los grupos industriales con planta en el Bajío, las cenas de protocolo con inversionistas institucionales, los retiros anuales del consejo de administración, los aniversarios corporativos de las armadoras y los eventos de filantropía del Club de Industriales de Querétaro.
Lo que distingue al Salón Q-3 de un hotel boutique urbano no es el silencio del patio ni el menú del chef invitado, sino la curaduría del merch de gala: el monograma del invitado bordado a mano en el mantel tiene que entregarse dos días antes del evento para que el servicio de lavandería de la hacienda lo planche con la marca virreinal del corporativo, la caja del recuerdo tiene que llegar al cuarto del invitado antes que la doncella prepare la habitación, y el prensador con el año del aniversario del corporativo tiene que entregarse al chofer en la entrada de la hacienda antes que el invitado atraviese la puerta del patio. La curaduría del detalle es lo que distingue al recinto virreinal del banquero del salón del funcionario.