Salón G-8: el salón donde se firma el cheque de ocho cifras y el merch no debe presumir la donación porque la placa dice el monto
El Salón G-8 ocupa la planta baja de una residencia de los años 1950 sobre Sierra Madre, en el corazón de Lomas de Chapultepec, a tres cuadras del Campo de Golf. Es un salón de 320 metros cuadrados con vista al jardín, mobiliario de caoba con herrería de fierro forjado, dos mesas de honor para 24 comensales cada una, atrí para 4 panelistas, salón contiguo para 120 invitados de pie en cocktail, monta-cargas de servicio por la calle lateral con horario restringido, y garita de seguridad privada con detector vehicular. Acá se llevan a cabo las galas anuales de las fundaciones empresariales que canalizan donativos al sistema de salud pública y a los programas de educación básica, las subastas benéficas que las galerías de Polanco y Roma organizan a beneficio de la comunidad migrante, los reconocimientos filantrópicos del CEMEFI y del Instituto Mexicano de la Filantropía, las cenas de recaudación de las fundaciones internacionales que aterrizan proyectos en México, y los conciertos privados que las orquestas y los ensambles de música de cámara ofrecen a los donadores. Lo que distingue al Salón G-8 no es la suntuosidad de la residencia: es el monto que se compromete antes de pasar al salón, y el hecho de que el merch debe llegar antes que el donador vea la placa.