Salón D-1: el salón donde se firma la compra de la planta de Querétaro y el kit del consejero llega antes que el café de la mañana
El Salón D-1 ocupa la planta noble de una torre de oficinas corporativas en Polanco: 24 butacas de piel giratorias con mesa de caoba ovalada, cámara de videoconferencia encriptada con línea dedicada, sala de descanso del consejo con chimenea y biblioteca adjunta, antecámara para invitados, cocina de protocolo con entrada independiente, y dos accesos peatonales: uno principal con torniquete biométrico y otro de servicio con bitácora. Aquí se firman las adquisiciones de los grupos industriales, las escisiones de los conglomerados familiares, las ofertas públicas de las emisoras del IPC, las reestructuras de las controladoras con operaciones IMMEX, los nombramientos de los directores generales, las políticas de dividendos, las asambleas de accionistas con presencia de BlackRock o Vanguard, y las comparecencias de los reguladores ante los consejos. Lo que distingue al Salón D-1 no es la suntuosidad del mueble (que es discreta), sino el ritmo del protocolo: el kit del consejero entra antes que el café, el acta firmada por el notario sale firmada después del lunch, y el merch del invitado internacional cruza la frontera con cumplimiento USMCA para que no genere retención aduanal.