Caso de estudio

Chalecos y cascos para un sistema de bicicletas públicas en CDMX

El operador de un sistema de bicicletas públicas con 480 estaciones en la Ciudad de México necesitaba equipar a 320 mecánicos, supervisores y monitores comunitarios. Producimos chalecos de alta visibilidad, cascos certificados y kits reflectantes en seis semanas.

Contexto del cliente

El sistema opera con una flota de 6,500 bicicletas distribuidas en alcaldías como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Benito Juárez. El área de operaciones tenía 320 colaboradores en campo: mecánicos de taller móvil, supervisores de estación, monitores comunitarios y personal de respuesta a incidentes. Cada perfil tenía un uniforme distinto y la rotación de personal era alta.

La dirección lanzó una campaña de seguridad vial que incluía tres piezas por colaborador: un chaleco de alta visibilidad clase 2 con tiras reflectantes, un casco certificado conforme a la NOM-133 y un kit de accesorios reflectantes para la bicicleta personal (brazaletes, bandas para llanta y luz delantera LED).

La operación debía coordinarse con el calendario de capacitación trimestral del personal. El proveedor anterior había entregado lotes con tallas heterogéneas y chalecos sin la certificación EN ISO 20471. La dirección buscaba un socio que entregara piezas certificadas, con la captura previa de tallas y un margen de seguridad para reposición por desgaste.

El cliente aclaró que la facturación debía respetar las reglas del gobierno local: CFDI 4.0 con desglose de IVA al 16%, contrato marco con cláusula de ajuste trimestral por tipo de cambio, y reportes mensuales de inventario disponible para auditoría por la Secretaría de Movilidad.

Datos generales

Industria
Movilidad urbana y bicicletas públicas
Alcance
CDMX, 480 estaciones
Volumen
320 colaboradores × 3 piezas
Tiempo de entrega
6 semanas
Modalidad
Entrega por taller central + reposición
Moneda
MXN, CFDI 4.0 con IVA

Metodología

El chaleco fue de malla fluorescente amarillo con dos bandas reflectantes horizontales y dos verticales tipo arnés, certificado bajo la NOM-133-STPS-2009 y EN ISO 20471. La tela base es 100% poliéster con tratamiento hidrorepelente. Se fabricó en dos versiones: una con cierre frontal para mecánicos y otra con apertura lateral para personal de supervisión.

El casco se fabricó en una planta de San Luis Potosí con carcasa ABS y suspensión interna de poliestireno expandido. Cuenta con correa de nylon ajustable y rueda de regulación occipital. La certificación incluye pruebas de impacto y de resistencia a la penetración. Cada casco fue marcado con número de serie interno y código QR para asignación individual.

El kit reflectante incluyó dos brazaletes de vinilo con cierre de velcro, dos bandas para llanta fabricadas en PVC flexible, y una luz delantera LED con soporte de silicona y tres modos de iluminación. Todo empaquetado en bolsa individual con instrucciones de instalación en español.

La captura de tallas se hizo presencial en tres talleres zonales del operador durante una semana. Las tallas especiales se cubrieron mediante pedidos directos a fábrica sin coste adicional, dentro del acuerdo de margen de seguridad del 7% por encima del cálculo inicial.

Cerramos el ciclo con una retrospectiva conjunta. La dirección del cliente y nuestro equipo de cuenta revisaron los indicadores de cada fase, identificaron fricciones recurrentes y propusieron mejoras para el siguiente ciclo. La conversación quedó documentada en un acta firmada por ambas partes, lo que sirvió como base para el manual operativo interno del cliente y como referencia para futuros proyectos con otros operadores del sector. Esta disciplina de cierre, poco frecuente en la industria del merchandising, ha diferenciado nuestra propuesta de valor y ha generado recomendaciones orgánicas entre los responsables de operaciones de empresas hermanas del grupo.

Resultados

6semanas de entrega
320colaboradores equipados
100%chalecos certificados
7%margen de seguridad
42%caída de incidentes reportados

El operador reportó una caída del 42% en los incidentes de campo con involucrados externos durante el primer trimestre posterior a la entrega, atribuido a la combinación de chalecos visibles y cascos certificados. La auditoría de la Secretaría de Movilidad verificó las certificaciones sin observaciones.

El área de recursos humanos redujo en 68% las solicitudes de cambio por talla. El margen de seguridad del 7% permitió cubrir las rotaciones de personal ocurridas durante los siguientes seis meses sinpedido adicional. La operación se replicó para un sistema similar en Guadalajara durante el segundo semestre.

El área de operaciones internas del cliente documentó ahorros adicionales en horas-hombre dedicadas a preparar cada kit antes del inicio de la temporada. Antes del proyecto, el supervisor de cada locación dedicaba medio día a la semana a revisar tallas y separar piezas; con el nuevo esquema, esa tarea desapareció del calendario operativo. El reabasto mensual se consolidó en un solo pedido que sale de nuestro centro en El Marqués, Querétaro, con entrega en cada base en menos de cinco días hábiles.

Desde el punto de vista comercial, el cliente reportó un crecimiento en la tasa de recomendación post-entrega, medida a través de la encuesta en línea que cada destinatario recibe tras recibir el producto. La reutilización de las piezas en redes sociales por parte de los usuarios finales generó contenido orgánico equivalente a varias decenas de miles de pesos en pauta pagada durante el primer trimestre, según estimación del área de marketing.

El área fiscal validó los CFDI emitidos bajo el régimen general de ley, con desglose de IVA al 16% en cada factura cuando correspondió. El cliente tramitó la deducción del gasto en su declaración anual como parte de sus erogaciones de operación, lo que representó un beneficio tributario cercano al 35% del monto facturado. La operación sentó precedente para la renovación anual del programa, con ajustes menores en el catálogo para incorporar nuevas piezas o materiales reciclados según las exigencias del mercado.

El área de operaciones internas del cliente documentó ahorros adicionales en horas-hombre dedicadas a preparar cada kit antes del inicio de la temporada. Antes del proyecto, el supervisor de cada locación dedicaba medio día a la semana a revisar tallas y separar piezas; con el nuevo esquema, esa tarea desapareció del calendario operativo. El reabasto mensual se consolidó en un solo pedido que sale de nuestro centro en El Marqués, Querétaro, con entrega en cada base en menos de cinco días hábiles.

Desde el punto de vista comercial, el cliente reportó un crecimiento en la tasa de recomendación post-entrega, medida a través de la encuesta en línea que cada destinatario recibe tras recibir el producto. La reutilización de las piezas en redes sociales por parte de los usuarios finales generó contenido orgánico equivalente a varias decenas de miles de pesos en pauta pagada durante el primer trimestre, según estimación del área de marketing.

El área fiscal validó los CFDI emitidos bajo el régimen general de ley, con desglose de IVA al 16% en cada factura cuando correspondió. El cliente tramitó la deducción del gasto en su declaración anual como parte de sus erogaciones de operación, lo que representó un beneficio tributario cercano al 35% del monto facturado. La operación sentó precedente para la renovación anual del programa, con ajustes menores en el catálogo para incorporar nuevas piezas o materiales reciclados según las exigencias del mercado.

Lecciones aprendidas